Antecedentes
En cumplimiento a los acuerdos internacionales señalados en la Plataforma de Acción aprobada en la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer llevada a cabo en Beijing en septiembre de 1995. En el se expresan los compromisos asumidos por los gobiernos, el Sistema de Naciones Unidas y los organismos de cooperación internacional. Hemos considerado aportar un pequeño avance en los incisos b) Velar por que en cada país los productores y usuarios de las estadísticas revisen periódicamente la utilidad del sistema oficial estadísticas y el grado en que mide las cuestiones de género, y elaborar un plan de las mejoras necesarias, cuando proceda, y f) Utilizar, en la formulación de políticas y en la ejecución de programas y proyectos, datos que reflejen mejor las cuestiones de género.
La experiencia muestra que muchos objetivos de igualdad de género que se desprenden de la experiencia tanto del diagnóstico de la situación de las mujeres, como de los compromisos internacionales, no ingresan en las agendas nacionales. Una de las razones para ello, es la invisibilidad estadística y la falta de argumentos que podrían otorgarles la prioridad. Temas como la mortalidad materna, la salud reproductiva, la violencia doméstica, la situación de la niña y muchos de los que están en la Plataforma de Beijing aparecen como problemas sin relevancia nacional
Por lo tanto, la igualdad de la mujer ha sido uno de los temas centrales de la labor de las Naciones Unidas desde su fundación, en 1945, y base del establecimiento de la: Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer en 1946 como órgano especial encargado de las cuestiones relacionadas con la mujer. Las Naciones Unidas han sido un firme aliado en la lucha por la realización universal de los derechos de la mujer y en los esfuerzos de asegurar que las mujeres tengan acceso igual a la vida pública y a las oportunidades en todos los aspectos del desarrollo económico y social
Uno de los principales instrumentos jurídicos que favorecen el adelanto de las mujeres es la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación Contra las Mujeres (CEDAW), la cual fue aprobada por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 18 de diciembre de 1979 y México ratificó este importante instrumento internacional el 2 de marzo de 1981. Uno de los fundamentos más importantes señala que “la discriminación contra las mujeres viola los principios de la igualdad de derechos y respeto de la dignidad humana, que dificulta la participación de las mujeres, en las mismas condiciones que los hombres, en la vida política, social, económica y cultural de su país, que constituye un obstáculo para el aumento del bienestar de la sociedad y de la familia y que entorpece el pleno desarrollo de las posibilidades de las mujeres a prestar servicios a su país y a la humanidad;…”
De tal manera que las actividades de la Comisión han evolucionado desde la definición de derechos al estudio de los factores que han impedido que las mujeres los disfruten. Así, la Comisión presta hoy más atención a las causas sociales y culturales de la discriminación de géneros. Por ejemplo, la Comisión ha elaborado la Declaración sobre la eliminación de la violencia contra la mujer, que la Asamblea General aprobó en 1993. La Declaración incluye una definición clara de violencia: se trata de la violencia física, sexual o psicológica que ocurre en la familia o en la comunidad y que es perpetrada o tolerada por el Estado.
El avance de los derechos humanos de las mujeres ha sido significativo e importante, en las cuatro últimas décadas, ya que las mujeres somos consideradas y reconocidas jurídicamente como ciudadanas, pese a los retrocesos que en los últimos años hemos venido enfrentando en donde la capacidad para decidir sobre nuestro propio cuerpo y reproducción, así como para el ejercicio pleno de nuestra autonomía todavía resulta amenazante para ciertos grupos y sectores conservadores de la población que se oponen a un verdadero ejercicio democrático, plural e incluyente de las mujeres en la constricción de una nueva nación-estado que anhelamos. |